PRIMERALINEA.- Inició su discurso agradeciendo a Dios por la oportunidad de gobernar los destinos de todos los cañetanos. María Montoya Conde, juramentó como flamante alcaldesa de la Cuna y Capital del Arte Negro Nacional.
Acompañada de su esposo, hijos, familiares, amigos y simpatizantes, la nueva autoridad edil, adelantó que su gestión será de puertas abiertas y hacia todas las sangres.
Manifestó que para contribuir con el desarrollo de la provincia, ha convocado a los mejores profesionales y técnicos con quienes se han propuesto modernizar todo el aparato municipal a fin de que el ciudadano común y corriente sienta a la municipalidad como suya.
Señaló que los próximos cuatro años se van a caracterizar por trabajo constante a favor de todos los sectores de la población en especial de aquellas zonas menos favorecidas que todavía anhelan mejorar su calidad de vida con obras de agua y desagua y electrificación.
Ante el pueblo que se dio cita para participar del acto de juramentación al cargo, María Montoya, se comprometió públicamente a continuar con las investigaciones sobre el sonado caso de los Fondos de Inversión Municipal (FINVER) y llegar a la verdad de lo ocurrido durante la gestión de Javier Alvarado Gonzales del valle.
“No nos temblara la mano para denunciar a quienes han hecho mal uso de los recursos públicos de todos los cañetanos”, continuó diciendo la flamante alcaldesa.
Por último hizo un llamado a un sector de la prensa local para que en este nuevo año actué con mayor objetividad, dejando de lado bajas pasiones que al final solo dañan la imagen un ser humano.
Acompañada de su esposo, hijos, familiares, amigos y simpatizantes, la nueva autoridad edil, adelantó que su gestión será de puertas abiertas y hacia todas las sangres.
Manifestó que para contribuir con el desarrollo de la provincia, ha convocado a los mejores profesionales y técnicos con quienes se han propuesto modernizar todo el aparato municipal a fin de que el ciudadano común y corriente sienta a la municipalidad como suya.
Señaló que los próximos cuatro años se van a caracterizar por trabajo constante a favor de todos los sectores de la población en especial de aquellas zonas menos favorecidas que todavía anhelan mejorar su calidad de vida con obras de agua y desagua y electrificación.
Ante el pueblo que se dio cita para participar del acto de juramentación al cargo, María Montoya, se comprometió públicamente a continuar con las investigaciones sobre el sonado caso de los Fondos de Inversión Municipal (FINVER) y llegar a la verdad de lo ocurrido durante la gestión de Javier Alvarado Gonzales del valle.
“No nos temblara la mano para denunciar a quienes han hecho mal uso de los recursos públicos de todos los cañetanos”, continuó diciendo la flamante alcaldesa.
Por último hizo un llamado a un sector de la prensa local para que en este nuevo año actué con mayor objetividad, dejando de lado bajas pasiones que al final solo dañan la imagen un ser humano.




De todas las novelas de Mario Vargas Llosa, acaso “La tía Julia y el escribidor” (1977) es la que más intensamente explora el universo de relaciones entre la realidad y la ficción, entre la vida contingente y aquella imaginada y materializada en la escritura. Y este no es el único tema que distingue a una novela por mucho tiempo mal leída, condenada al baúl de las “obras menores”. “La tía Julia y el escribidor” aparece en un momento que ya no es el del apogeo del ‘boom’ ni el de la novela total –al que corresponden “La ciudad y los perros” (1963), “La Casa Verde” (1965) y “Conversación en La Catedral” (1969)–, sino el de la mirada hacia la cultura de masas, la performatividad y el espectáculo como materiales literarios, la incorporación del melodrama como elemento activo de la trama y, en un sentido bastante amplio, el de la continuación de la experimentación narrativa.